El poder del jingle

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En el artículo anterior hablamos de la facilidad que tiene la música para hacer que recordemos mejor las cosas y de como la industria publicitaria explota este vínculo creando canciones expresamente para potenciar la fuerza de sus anuncios y de las marcas que publicitan.

 

Pero si bien es cierto que una canción puede ayudar a que nos acordemos mejor de algo, un jingle puede conseguir que recordemos a una marca ¡de por vida! (cosa que es el sueño de cualquier anunciante y publicitario)

 

Para los que no están familiarizados con esta terminología, un jingle es una pieza musical corta que consiste principalmente de un slogan y/o de una melodía.

 

Son muchas las marcas que utilizan jingles pero no todas consiguen que esa diminuta pero pegajosa melodía se cuele en nuestro cerebro y se quede ahí durante muchos años.

 

Algunos jingles los recordamos por estúpidos, otros por graciosos o simplemente por pegadizos,…

 

Sea como fuere, lo cierto es que los jingles:

 

  • Son fáciles de recordar: porque son cortos, suelen rimar y vienen acompañados de melodías que facilitan la recordación.
  • Son persuasivos: Como suelen ser cortos de 3 a 30 segundos, es difícil no escucharlos y son más fáciles de memorizar. Eso hace que las letras se puedan recordar con facilidad, y como el cerebro funciona por repetición, cuanto más la oímos o más la cantamos, más la recordamos.
  • Son enamoradizos: tienen esa capacidad de hacer que te pases todo el día pensando en ellos, cantándolos y a la vez son capaces de generar una actitud positiva hacia el producto que anuncian, es decir, que de tanto cantar el nombre de una marca y sus cualidades (que suele ser parte principal del jingle) se crea una predisposición a comprarlo o consumirlo. Por ejemplo: si un jingle te parece gracioso, automáticamente la marca te parecerá graciosa, aunque sea de manera indirecta. Y si una marca te parece graciosa es más fácil que la compres que no otra que no te dice nada o que no te suena, etc.

 

Ya sean jingles para el anuncio de un producto o marca en concreto, o como cortinilla de marca, lo cierto es que son muy efectivos.

 

Por eso, nos hemos permitido realizar una clasificación de jingles según sus usos.

 

  • Jingle-canción: Esta es la opción más compleja pero a la vez la que ofrece más juego y más recordación, ya podemos incluir descripción del producto, slogan, marca, realizar nexos con nuestros público objetivo, etc. En realidad las posibilidades son infinitas y el resultado dependerá de los objetivos y de la creatividad de los creadores del jingle. Como ejemplo encontramos a uno de los jingles históricos más exitosos como "Las muñecas de famosa", "yo soy aquel negrito del África tropical", "somos los Conguitos"... 
  • Jingle-slogan: Ideal para cuando queramos recalcar, cambiar o mejorar el posicionamiento de nuestra marca, es decir, la manera que tienen de vernos los consumidores. Un buen ejemplo de ellos son los anuncios de Mc Donalds y su "I'm loving it" de hace algunos años, o el "Mr Propper ahora se llama Don Limpio". O el clásico de Nocilla.
  • Jingle-marca: Esta opción es perfecta para conseguir una posición privilegiada de nuestra marca en la mente del consumidor, es decir, para convertirnos en una marca de referencia y estar entre las 3 primeras marcas que le vienen a la cabeza. La marca 11811 es un buen ejemplo de ello.
  • Jingle-melodia: esta opción solo se la pueden permitir aquellas marcas cuya melodía ya está muy instauradas en la mente del consumidor y que solo escuchar la melodía automáticamente somos capaces de reconocer la marca. Un ejemplo muy actual serían los anuncios de Mc Donalds, que después de avasallarnos con su cambio de imagen a más "sana, moderna y actual" y su "I'm loving it" ya cierra sus anuncios con el logo de Mc Donalds a fondo verde y la melodía de "I'm loving it" pero sin la letra. ¿no os habíais dado cuenta? Si es así es que ya tenéis completamente interioridad el slogan de Mc Donalds

 

Como siempre, nuestros objetivos y nuestro plan de marketing y de comunicación serán los que nos marcarán que tipo de jingle necesitamos para nuestra marca y producto. Pero si conseguimos realizar un buen jingle adecuado a nuestra marca, a nuestro producto y a nuestro target, tendremos un as en la manga y mejoraremos nuestro branding, nuestras ventas, nuestro posicionamiento, etc.

 

¿Tu que otros jingles recuerdas?

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