El tabaco mata al branding

Las leyes antitabaco eliminan y homogeneizan el diseño de los paquetes de cigarros

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se estandariza el diseño de las marcas de tabacoHablar de publicidad y de tabaco siempre resulta algo controversial. Pero lo cierto es que las marcas de tabaco han vuelto a ser noticia gracias a la nueva ley que ya se aplica en Australia y que homogeneiza el diseño de las cajetillas de tabaco.

 

Ahora, los paquetes de tabaco australiano ya no tienen un logotipo, unos colores y un diseño del envase único y exclusivo de cada marca, sino que todos son visualmente idénticos. La única manera que hay de diferenciar una marca de otra es buscando el nombre de la misma en el paquete.

 

 

El principal argumento que ha llevado al gobierno australiano a tomar esta medida es que, de que de este modo, se puede utilizar el 90% de la cajetilla de cigarrillos para difundir la advertencia sanitaria.

 

Pero otro argumento bien fuerte es que, al eliminar toda la imagen de marca, se reducen los aspectos psicológicos que produce en los consumidores un branding bien trabajado.

 

Lo cierto es que las marcas tabacaleras, desde sus inicios, han trabajado de manera muy fuerte e intensa el aspecto psicológico del tabaco asociándolo a determinadas personas, estilos de vida, formas de pensar y de actuar,…

Tanto así que, durante años, ser rebelde, romper con la norma, ser un tipo ”duro”, ser moderno, etc. ha estado asociado a fumar y se ha desarrollado fuertemente la asociación de  fumar con el sentido de pertenencia y aceptación en ciertos grupos sociales. 

 

 

 

 

Según la ministra de salud australiana, desde que se puso en marca la nueva ley que elimina la imagen de las marcas tabacaleras, ha recibido diversas cartas de fumadores que aseguran que “el tabaco ya no sabe igual”.

 

Parece que, del mismo modo que pasa con el caso Pepsi y Coca-Cola, el branding bien trabajado es capaz de cambiar la percepción de los sentidos, y al desaparecer la marca, también desaparecen todas las asociaciones mentales que nos producía el producto cuando lo consumíamos.

 

La realidad es que las tabacaleras y sus agencias de marketing y comunicación tendrán que exprimirse el cerebro aun más para buscar nuevas formas legales de trabajar el branding y dar a conocer sus productos. Eso o abandonar la industria tabacalera y cambiar sus gamas de productos por nuevos productos más saludables que no impliquen problemas morales, legales, sanitarios, etc.  ¿no os parece?

 
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